Noto como unos brazos me agarran con fuerza y me abrazan. Yo continuo el abrazo, aplastándolo más contra mi cuerpo, pero entonces mis lágrimas se apoderan de mi fuerza y rompo a llorar con intensidad mientras que él, sólo me susurra que me calme. Por un momento intento hacerlo y me separo lentamente de su cuerpo aunque no sea lo que quiero hacer. Está allí de pie, mirándome, cogiendo mi cara con las manos y quitándome las lagrimillas que aún quedan por encima de mi rostro.
- Anda va, vámonos de aquí, que aún tenemos que comer eh- dice bromeando con una amplia sonrisa. Yo, sin hacerlo a posta sonrío levemente.
- ¿Ves? Así estas más guapa - me coge de la cintura llevándome hacia delante para que andará. Pone su chaqueta en mis hombros y, realmente lo agradezco.
Álvaro esta constantemente sacándome tema de conversación para que no piense en lo ocurrido, pero me es inevitable pensar en él. Ella. Mi madre. Mi hermano. Se avecina una gorda, lo presiento, pero ahora no quiero preocuparme de ello estoy aquí con Álvaro y no quiero estar mal.
Entramos a una pizzería. Parece tener buena comida, pero eso si, este sitio es mucho más barato que el anterior. Es un poco tarde, nos hemos liado con tanta tontería y al final se nos han hecho casi las 4 de la tarde. Veo como Álvaro habla con el supuesto jefe. Parece pedirle seriamente que nos deje entrar a comer algo. Yo estoy desde la entrada viendo lo que pasa. De repente, se callan. El "jefe" me mira y le hace señal de que podíamos pasar. Entonces Álvaro suspira y pone una tierna sonrisa. Viene hacia mi y yo me hago la sueca, disimulando y haciendo que no me he enterado de nada.
- Bueno, ya esta, todo listo.-choca sus manos y pone una cara muy dulce. Me mira. - ¡Vengaaaaa! ¿A qué esperas muchacha? ¡Que tenemos que comer!
Entro riéndome y me siento en una especie de sofá que hay como silla. Álvaro y yo hablamos durante la comida, es un encanto de chico y se esta portando de lujo.
-Alv, una cosa, quería pedirte disculpas por el numerito de antes. Me pongo histérica con este tema y la verdad es que no se qué hacer. Si mi hermano se entera, está el pollo liado y buf...- resoplo
- Ey, tranquila enserio, no pasa nada, te entiendo, tiene que ser duro pero oye, no pienses en eso ahora ¿vale?- sonríe
Sonrío como una tonta. - Gracias.
Acabamos la comida y salimos del restaurante. Después de lo último dicho, realmente no ha habido una conversación muy fluida. Estamos en el coche y suena algo de música de fondo, pero cada uno esta sumergido en sus pensamientos y entonces me digo ¿qué estará pensando él?. Llegamos a mi casa y ambos bajamos del coche.
- Gracias por traerme, ha estado muy bien la comida, enserio.
- ¿Eso significa que te volveré a ver?
- Eso significa que a la próxima invito yo. - ambos sonreímos
Nos despedimos con un abrazo y abro la puerta del portal, está dentro de su coche esperando a que entre, para que se asegure de que no me pasa nada. Le hago un gesto con la mano y cierro la puerta. Subo las escaleras de mi piso con una sonrisa de oreja a oreja y pensando en lo que ha pasado en general. Llego a la puerta de casa pero se me caen las llaves al suelo. Voy ha recogerlas y sin querer pego un poco la oreja a la puerta y entonces me quedo parada. Parada y escuchando los gritos que hay al otro lado de la puerta. Gritos de riña y disputa, de pelea.
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